Mi primer trabajo en Estados Unidos fue de mesera, en un restaurante mexicano, sin hablar una palabra de inglés.
Si hoy estás limpiando casas, cuidando niños, sirviendo mesas o haciendo cualquier trabajo que sientes que no te representa — quédate. Esta es exactamente tu punto de partida también.
El punto de quiebre: finales de 2014
A finales de 2014 migramos a Estados Unidos: mi esposo, mis dos hijos mayores y yo. Antes de eso, yo trabajaba como educadora en Venezuela desde 2010, en un colegio bilingüe — sin hablar inglés, por eso nunca opté a un mejor salario. Me gradué de Educación Física, Deporte y Recreación en la Universidad de Carabobo en 2011.
Llegamos a Florida sin trabajo y con pagos muy bajos. Yo no podía trabajar porque mi hijo menor no tenía escuela disponible. El 31 de diciembre de ese año nos reubicamos en Memphis, Tennessee, gracias a mi hermana y su esposo, que nos recibieron.
La travesía: de mesera a certificación en inglés
Nuestro primer trabajo en Estados Unidos fue de mesera, junto a mi esposo, en un restaurante mexicano — algo que ninguno de los dos había hecho antes en su vida.
Después de eso, limpié casas y cuidé bebés que no eran míos. Y en algún punto de ese proceso, decidí estudiar y aprobar una certificación de Personal Trainer completamente en inglés. Fue el primer gran quiebre de creencia sobre mí misma: si podía aprobar un examen técnico en un idioma que apenas dominaba, ¿qué más era posible?
En 2016 nació mi tercer hijo, prematuro. Pasamos un mes con él en el hospital. Ese mismo año conseguí mi primer trabajo formal con entrevista en inglés — en el piso de un gimnasio del YMCA, atendiendo máquinas y guiando usuarios.
El comedor escolar: la puerta de entrada más humilde
Poco después, decidí entrar al sistema escolar por la puerta más accesible que encontré: el comedor, como técnica auxiliar de alimentos. Un trabajo físicamente exigente, que nunca antes había hecho.
Semanas más tarde, y a solo dos años de haber llegado a Estados Unidos sin hablar inglés, logré entrar como profesora de español al sistema público de Shelby County. Trabajé como profesora de español en Memphis entre 2016 y mediados de 2019.
"Educadora, latina, mujer, mamá... imposible." — así pensaba, en 2019, cuando empecé a mirar la tecnología.
El ciclo de dudar y volver a intentar
Durante dos años completos, de 2019 a 2021, entré y salí del mismo ciclo: aprendía un poco de HTML y CSS, dudaba, paraba, volvía a intentarlo meses después.
Lo que finalmente lo rompió no fue sentir menos miedo. Fue un fin de semana como voluntaria en GiveCamp Memphis, en febrero de 2021, construyendo una página web para una organización sin fines de lucro. Terminé liderando ese equipo de dos personas. Fue la primera prueba real de que sí era posible.
El bootcamp y el primer empleo remoto
En abril de 2021 entré a un bootcamp de programación Full Stack — sin dejar de trabajar tiempo completo como profesora, ni de cuidar a mis tres hijos. Durante seis meses dormí de 1am a 5am: estudiaba y construía proyectos antes y después de dar clases.
A finales de septiembre de 2021 conseguí mi primer trabajo remoto como Software Engineer, sin título formal en tecnología.
Lo que aprendí
No necesitas papeles perfectos, ni el momento ideal, ni sentirte lista. Necesitas un proyecto real, por pequeño que sea, que demuestre que sí puedes. Yo empecé sirviendo mesas sin hablar inglés. Si tú estás en un trabajo que sientes que no te representa hoy, no es tiempo perdido — es tu punto de partida.
No necesitas tener todo resuelto para comenzar. Haz el Diagnóstico Next You → y descubre cuál de los 8 pilares necesita tu atención ahora mismo.



